miércoles, 25 de abril de 2012

Nuevamente con Ustedes

Amigos, ya nuevamente con uds. Después de superar problemas técnicos con el blog (posiblemente hackeada).
Espero puedan seguir participando activamente con sus comentarios.
Un abrazo y a seguir trabajando para uds.

Víctor Fernández

jueves, 26 de mayo de 2011

Una nueva estrategia: El BRIC



Brasil, Rusia, India y China comenzaron a captar la atención de los inversores financieros mundiales desde 2001. Las cuatro mayores economías emergentes del mundo están capturando volúmenes crecientes de flujos de capital y las firmas y administradores de fondos están considerando a los países del grupo BRIC (por Brasil, Rusia, India y China) como una apuesta de inversión.
Durante los últimos años los cuatro países experimentaron un sostenido crecimiento de sus economías como también de su participación en el comercio mundial, convirtiéndose en destinos atractivos para los inversores globales. En ese sentido, entre los años 2003-2007 estas regiones evidenciaron las tasas de crecimiento económico más altas en el mundo, generando una apreciación de sus activos que llevó a los fondos que invirtieron en el BRIC a alcanzar retornos del orden del 70% en promedio, en ese período.
Lo que tienen en común estos países son los siguientes factores: 1) una gran población (Rusia y Brasil se ubican por encima de los 140 millones de habitantes, China e India por sobre de los 1.100 millones) que da lugar a un relevante mercado interno, 2) un extenso territorio ubicado en lugares estratégicos para el comercio y 3) una muy importante cantidad de recursos naturales.
Ante el acercamiento de China a Brasil, EEUU ha reaccionado firmando un acuerdo de cooperación militar
  
Segunda cumbre del BRIC y la política exterior de Lula

¿Creen que el BRIC dominará  el mundo en este siglo?

viernes, 4 de marzo de 2011

Perú, un nuevo modelo

Estamos ante un nuevo modelo de talla mundial, si bien es cierto que aún queda mucho camino por recorrer nuestro futuro se ve excelente.
Seamos parte importante de él y no simple espectadores o lo que es peor opositores al desarrollo..
Ojo esto lo dice un diario tan prestigioso de Argentina como La Nación.






La esquina de las avenidas Primavera y Tomás Marsano era, hasta hace poco, uno de los lugares más inseguros de Lima. Ahora se levanta allí un shopping de última generación, al que concurren miles de personas. No lejos, el remodelado mercado de Surquillo, un sitio que muchos evitaban por la inseguridad y las deficiencias de higiene, es ahora un centro de aprovisionamiento de la floreciente industria gastronómica local. Decenas de edificios del centro histórico de la ciudad, por décadas degradado, están siendo renovados para comercios y sedes corporativas. Cambios como éstos se multiplican aquí, pero el progreso es especialmente notorio en los "conos" de la periferia, donde en la segunda mitad del siglo pasado se asentó la población inmigrante de la sierra. Distritos como Comas, Independencia, San Juan de Lurigancho o Los Olivos, hasta no hace más de una década áreas de extendida pobreza, son hoy sede de emprendimientos de todo tipo y escala, en muchos casos los más grandes de la ciudad; progresiva pero decididamente, se están convirtiendo en reductos de una nueva clase media.

Los indicadores económicos sintetizan esta realidad. Perú es el país que más crece en América latina. El año pasado el PBI aumentó 9,1%; el ingreso real per cápita es 49% más alto que en 2000; desde 2004 el empleo privado urbano creció 43%; el coeficiente de inversión ascendió de 20%, a comienzos de la década pasada, a 27,5% en 2010. Por último, pero no menos importante, sobre todo para los sectores de menores ingresos, la inflación anual promedio es 2,3%.

Esta transformación es el resultado de varios factores convergentes:


En primer lugar, la opción por los equilibrios macroeconómicos como una política de Estado. Desde la salida de la última gran crisis (la hiperinflación de 1989-1990) ha habido continuidad en los esfuerzos por mantener el equilibrio fiscal y la estabilidad de precios, y es presumible que seguirá siendo así. Los tres principales candidatos a las elecciones presidenciales de abril próximo, que reúnen más de 70% de la intención de voto, han manifestado su compromiso en este sentido.
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En segundo término, la integración al mercado mundial y el esfuerzo por la mejora de la competitividad. No obstante el estancamiento del tipo de cambio real multilateral (3% más bajo que en 2000, a pesar de una mejora de los términos de intercambio de más de 50%), el valor de las exportaciones creció cinco veces. En esta última década, Perú firmó cuatro acuerdos de complementación económica y nueve tratados de libre comercio. El coeficiente de apertura de la economía (suma de exportaciones e importaciones respecto del PBI) es ahora de 48%.
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En tercer lugar, un esfuerzo también continuado por crear un ambiente de inversión favorable. En la reciente edición de Doing Business del Banco Mundial, Perú ocupó el puesto 36 (la Argentina, el 115) entre 183 economías, con un avance de 10 posiciones respecto del año anterior. La mejora en la facilidad para abrir un negocio fue de 49 posiciones.
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En cuarto lugar, y probablemente el factor más importante, un notable espíritu emprendedor, en especial de la nueva clase media de origen andino. En los últimos cinco años, unos 3,5 millones de personas, antes en la pobreza, pasaron a engrosar esta nueva clase media. Un estudio reciente realizado en 15 ciudades muestra que la participación del "nivel C" en la generación de riqueza supera el 30%.
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La pregunta quizá más relevante es cómo se formó este sector emergente. Paradójicamente, su origen está en la incapacidad histórica del Estado para atender los nuevos segmentos urbanos. Esto los empujó a desarrollar estrategias de subsistencia en actividades informales, para pasar en muchos casos -por lo general en la segunda generación- a una lógica de acumulación a través de la construcción, la inversión en negocios estables y en educación. En las últimas dos décadas, las capacidades ganadas con sacrificio por los nuevos emprendedores encontraron una oportunidad de desarrollo más pleno en el nuevo clima de negocios. El caso quizá más excepcional pero emblemático de este espíritu emprendedor es el de los Añaños, una familia ayacuchana que en menos de 20 años pasó de una pequeña firma de bebidas gaseosas que ocupaba 15 personas (la mayoría de la propia familia) a una compañía multinacional con presencia en 12 países de América y Asia (acaba de inaugurar una planta en la India) y una facturación anual de US$ 1500 millones.

Otro caso emblemático, esta vez de un emprendedor de origen de clase media tradicional, es el del chef Gastón Acurio (hijo de un ex senador), que impulsó la gastronomía peruana a un lugar destacado en el mundo. Las empresas de Gastón están en diez países, ocupan a 3000 personas y facturan US$ 100 millones anuales. Su preocupación no se limita a los negocios, sino a cómo éstos pueden ayudar a reducir la pobreza. En una entrevista reciente se preguntó: "¿Hasta dónde es ético que un cocinero prepare un cebiche si al pescador no le alcanza el dinero para alimentar a toda su familia?".

Esto no significa, desde luego, que Perú haya vencido la pobreza, que sigue siendo muy alta: 35% en el total nacional; 21% en el área urbana y 60% en la zona rural. Lo mismo con la desigualdad (el coeficiente de Gini es casi 0,48). Seguramente se requerirá más de una generación para reducirla a niveles tolerables. Pero el progreso es evidente: desde 2004 hubo una baja de 14 puntos en la pobreza.

La singularidad y, tal vez más importante, la sustentabilidad de la movilidad social, reside en que se da a través de la economía real y no de los subsidios. Las transferencias de ingresos (limitadas y condicionadas) llegan a unos 500.000 hogares de pequeños poblados rurales; pero aún en las zonas más atrasadas la mejora es perceptible. Un estudio reciente de Richard Webb -ex presidente del Banco Central y pionero en estudios distributivos- realizado en cinco distritos que califican entre los 15 más pobres de Perú, muestra un claro adelanto en las condiciones de vida; entre otros, en los últimos cuatro años el jornal agrícola aumentó 50%.

Sin subsidios, pero con estabilidad y un ambiente de negocios favorable, la movilidad social no solo es más sustentable, sino que reduce significativamente el clientelismo político.

Los desafíos por delante son enormes. El más importante, quizás, es la educación. En la última prueba internacional PISA, Perú se ubicó 63 (la Argentina, 58) entre 65 países participantes. Antes que descalificar la prueba con el argumento de que no tiene en cuenta sus especificidades, el país se embarcó en una reforma educativa de largo alcance, centrada en la mejora de los docentes. En 2007, menos de 2% de los maestros que se sometieron a una evaluación aprobaron el examen de matemáticas, y cerca de la mitad tuvo dificultades para sumar y restar.

Una nueva ley de carrera magisterial, de incorporación voluntaria, condiciona la promoción y el salario de los docentes (hasta tres veces mayor que en el régimen anterior) a los resultados de exámenes anuales. Es una reforma lenta y difícil, pero prometedora; ha ganado el apoyo de la sociedad, cada vez son más los docentes que se incorporan y, tal vez lo más alentador, hay un creciente número de jóvenes que concursan para ingresar a una carrera profesional en la educación pública. Por primera vez los padres de familia tienen voz y voto en el comité de evaluación, que es descentralizado.

El otro desafío principal es la infraestructura. Sostener un crecimiento de 6% promedio requiere mucha más energía, caminos, puertos. Un estudio de 2009 del Instituto Peruano de Economía indica que para cubrir esta brecha en la siguiente década hace falta invertir US$ 38.000 millones y, tan importante como eso, remover obstáculos burocráticos y tener capacidad para ejecutar las obras.

Una anécdota personal ilustra la restricción de la infraestructura: hace pocos días, el vuelo que me traía de Lima a Buenos Aires salió con media hora de atraso por problemas de tráfico. El comandante, al presentar sus excusas por la demora, dijo: "Estamos creciendo mucho y el aeropuerto nos está quedando chico". La nueva pista estará lista en 2014. Estas son las tensiones que me gustan.
Ernesto Kritz
Para LA NACION - Argentina
Viernes 25 de febrero de 2011 | Publicado en edición impresa.

© La Nacion

viernes, 18 de febrero de 2011

GEOPOLÍTICA DE EGIPTO


Egipto forma parte de esos países en que las circunstancias de orden histórico y geopolítico desempeñan un papel muy importante, e incluso preponderante, en la definición y puesta en práctica de su estrategia. Situado en el centro neurálgico de la red de las comunicaciones mundiales, Egipto debe a su posición geopolítica aparecer unas veces como un actor privilegiado de las relaciones internacionales, otras veces como un objeto de competencia encarnizada entre las potencias dominantes del sistema internacional. Perteneciente, desde hace catorce siglos, a la civilización árabe-musulmán, su destino está orgánicamente ligado al del mundo árabe.

Sin embargo, estos diferentes factores "objetivos" no ejercen su influencia en la política exterior de Egipto de manera automática o conforme a caminos determinados e inmutables, sino en función del modo en que son percibidos por la élite política, en general, y por el jefe de Estado, en particular. Por eso, los objetivos de la política exterior, los recursos movilizados para alcanzarlos, así como los juegos de alianzas que se derivan de ellos pueden cambiar o evolucionar a través del tiempo. Es así como la conducta de la política exterior egipcia de la década de los setenta se ha desmarcado claramente de la de las décadas de los cincuenta y los sesenta. Egipto pasó, así, del campo "revolucionario" al campo "conservador", de una relación privilegiada con la URSS a una relación privilegiada con Estados Unidos, de la vanguardia del "movimiento nacionalista e unionista árabe" al "patriotismo egipcio" y de la lucha contra el imperialismo y el sionismo a la concertación de una paz separada con Israel.

Las observaciones que anteceden están encaminadas a subrayar la importancia del elemento "subjetivo" en la formación de la política exterior egipcia con relación al elemento "objetivo", cuya reafirmación, sin embargo, tanto en la época de Náser como en la de Sadat, es lo que viene a ponerla en crisis, al especificar los límites que la "subjetividad" no puede sobrepasar. La derrota de 1967 ha mostrado que existía un desfase entre los objetivos, los medios y los recursos movilizados para alcanzar esos objetivos. Este desfase en efecto, suscitó la respuesta de fuerzas exteriores hostiles, respuesta que culminó en la agresión israelí de junio de 1967, que logró asestar un golpe fatal al régimen naseriano. Por lo que se refiere a la política exterior de Sadat, ésta fue vivida por ciertas fuerzas del escenario interior egipcio como una violación de las exigencias de la historia y de la geopolítica egipcia y contribuyó a engranar un proceso que acabó en el asesinato del propio Sadat. Desde entonces, Egipto está en busca de un punto de equilibrio entre objetivos que estén en armonía con la historia y la geopolítica, por una parte, y los recursos reales o potenciales que puedan movilizarse para alcanzarlos, por la otra. La busca de ese punto de equilibrio es bastante lenta, pero constante.

La geopolítica de Egipto le impone, en efecto, tener una política exterior en dos partes. La primera pretende velar por su propia supervivencia y la incita a dirigir los ojos hacia sus fronteras meridionales para vigilar muy atentamente lo que ocurre en los países ribereños del Nilo, especialmente en Sudán y en Etiopía. Una segunda parte pretende velar por su seguridad y la incita a dirigir los ojos hacia sus fronteras orientales para vigilar lo que ocurre en Israel. Los demás aspectos de la política exterior egipcia, que se refieran a las relaciones Este-Oeste o a las Norte-Sur, así como a la dimensión árabe de esta política, son ampliamente dependientes de la concepción de la élite en el poder con respecto a los modos de velar por su seguridad contra las amenazas israelíes y de garantizar sus derechos sobre las aguas del Nilo, especialmente en período de escasez o de sequía.

Hosni Mubarak - presidente saliente de Egipto





El presidente egipcio, Hosni Mubarak, presionado por semanas de protestas populares contra su régimen, abandonó hoy el poder, en el que permaneció durante casi 30 años.
Durante todo ese tiempo, Mubarak gobernó Egipto -el país más poblado del mundo árabe- con mano de hierro, mientras actuaba en el exterior como un importante mediador regional.

Al igual que otros estadistas árabes, Mubarak fue un militar que cambió las armas por la política.

Nacido en 1928 en el Delta del Nilo, se hizo piloto de combate y en 1973 desempeñó un importante papel durante la guerra del Yom Kipur contra Israel como jefe de la Fuerza Aérea egipcia.

Ocupó ese cargo hasta 1975 cuando el entonces presidente, Anuar El Sadat, le nombró su vicepresidente. En 1981, el asesinato de Sadat le convirtió repentinamente en presidente.

Desde entonces, el "rais" (presidente en árabe) Mubarak gobernó ininterrumpidamente Egipto.

Hombre de ideología indefinida y sin un especial carisma, Mubarak recogió el legado de Sadat y desde un principio aspiró a convertirse en el gran mediador de Oriente Medio y a mantener la paz con Israel.

Con esta política y con la ayuda de Estados Unidos logró labrarse una reputación como estadista y convertirse en el aliado de Occidente en la región.
En el interior del país, ejerció un control férreo, ayudado por la Ley de Emergencia, vigente durante todo su mandato.

Dicha ley adquirió justificación cuando con ella se logró contener la ola de terrorismo islámico que sacudió Egipto en los años 90, pero también le sirvió a Mubarak para barrer la oposición política a su régimen.

Con la excusa de la lucha contra el terrorismo, la Ley de Emergencia permitió suspender las libertades de prensa y asociación, amplió los poderes de los órganos de seguridad y anuló derechos civiles y políticos como el derecho a la huelga, o a ser asistido por un abogado en caso de ser detenido.

En materia económica, Mubarak propugnó la liberalización, pero sin tocar los subsidios a los productos básicos para garantizarse la paz social.

Egipto vivió durante años una etapa de estabilidad política y económica en la que las elecciones se redujeron a una ratificación del gobernante Partido Nacional Democrático (PND).

Sin embargo, poco a poco, la falta de libertades, la corrupción, las crecientes diferencias sociales y la pobreza (cerca del 40% de los 80 millones de egipcios viven con menos de dos dólares al día) hicieron que las fuerzas de oposición fueran ganando terreno.

Progresaron en especial los Hermanos Musulmanes, un grupo islamista fundado en 1928, ilegalizado pero semitolerado por el Gobierno.

La represión del islamismo y el empeño de Mubarak en mantener la paz con Israel, también le valieron la enemistad de muchos egipcios.

En 2005, Mubarak -presionado, al parecer, por EEUU- dio señales de apertura y permitió la concurrencia de varios candidatos a las elecciones presidenciales, una novedad teniendo en cuenta que hasta entonces él era elegido mediante un plebiscito.

En las elecciones presidenciales de 2005 los egipcios tuvieron la posibilidad de votar a otros, aunque el 88,5 de los que acudieron a las urnas (sólo votó el 23%) optó por Mubarak.

En las elecciones parlamentarias celebradas a finales de 2005, sin embargo, los Hermanos Musulmanes -que se presentaron como independientes- obtuvieron un histórico 20 por ciento.

Cinco años después, en diciembre de 2010, el partido de Mubarak volvió a ganar los comicios legislativos, pero estos fueron tachados de fraudulentos por la oposición.

Mubarak, que en estos 30 años sufrió varios atentados, llevaba supuestamente preparando desde hace un par de años a su hijo Gamal para sucederle.

El 25 de enero, empezó en Egipto una ola de protestas -inspiradas en la revuelta de Tunez y convocadas vía internet- en demanda de reformas políticas y económicas y de la dimisión de Mubarak.

Mubarak empezó imponiendo el toque de queda, cambió el gobierno, prometió reformas y anunció que no se presentaría a las elecciones presidenciales de septiembre, pero no logró con ello acallar las protestas y hoy respondió a las exigencias de los manifestantes renunciando al poder.

domingo, 10 de octubre de 2010

Pronto Francis Fukuyama en el Perú


Muchos creen que Francis Fukuyama se aventuró, o quizás pecó de soberbio, al declarar el “fin de la historia” en 1989, expresión que le sirvió además para titular su ‘best seller’ de 1992. El profesor de Política Económica Internacional de la universidad Johns Hopkins aseguró que la consolidación de la democracia liberal occidental marcaba el fin de la evolución sociocultural de la humanidad. En las siguientes líneas, Fukuyama intenta explicar por qué la última crisis económica no es la anomalía que refuta su planteamiento.
“EL SECTOR FINANCIERO ES MUY DISTINTO DEL REAL”
La crisis ha avivado las voces de quienes cuestionan el sistema de mercado y apuestan por una mayor intervención estatal en la economía. ¿Estamos ad portas de una nueva fase en la evolución del capitalismo?
Lo que hemos visto en esta crisis no es problema nuevo y fundamental del capitalismo, sino uno muy antiguo y que no tiene que ver con la esencia del capitalismo. El último par de generaciones ha demostrado muy vívidamente la eficiencia y la productividad que es posible alcanzar cuando se tienen mercados abiertos y competitivos. Lo que evidenció la crisis fue específicamente la debilidad puntual del sector financiero.
¿Y qué causó esa debilidad?
El sector financiero es muy distinto del sector real, especialmente en un contexto de globalización y movimientos fugaces de flujos entre mercados. Pero incluso antes de que el mundo se globalizara financieramente, estas crisis vinieron sucediéndose una tras otra en los últimos 200 años, en forma alineada con los períodos de inestabilidad en el sector bancario. No lo digo yo sino Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart en su libro “Esta vez es distinto” (“This Time is Different”), que justamente alude al hecho de que la gente no anticipa este tipo de crisis porque cree que las condiciones subyacentes han cambiado cuando, en realidad, son las mismas.
¿Cuáles son esas condiciones?
La razón por la que caímos en crisis tiene que ver con varios factores interconectados. En primer lugar están los desbalances estructurales en la economía global, que es empujada no solo por China sino también por los países productores de petróleo, que generaron una gran acumulación de capital que terminó inyectándose a la economía en los años 2000. En segundo lugar, la creencia ideológica de los reguladores y banqueros estadounidenses de que no era necesario regular el sector financiero “en la sombra” que se creó en esa época, y que comercializaba derivados y empaquetados financieros complejos. Viéndolo así, esta crisis es muy similar a la crisis asiática de 1997-1998 y a otras previas, en las que una cantidad enorme de dinero “caliente” entró a economías mal reguladas. La particularidad es que esta vez ello ocurrió en Estados Unidos y en un sector poco productivo, como el de bienes raíces.
¿Cómo vio a América Latina dentro de este contexto?
Superó esta crisis extremadamente bien, precisamente por cuanto atravesó una crisis de deuda similar en los ochenta, que aleccionó a su sector financiero sobre la necesidad de tener niveles de apalancamiento adecuados y no hacer inversiones riesgosas en derivados complejos.
EL CASO PERUANO, ¿QUÉ HACER?
El nivel de contagio financiero que se vio en la última crisis ha hecho que muchos países piensen, más bien, en cómo desacoplarse de los ‘shocks’ económicos externos. Esta pretensión de autarquía ha generado desconfianza en mercados globales como los de commodities energéticos y alimenticios. ¿Qué opina de esto?
Pensar así es iluso, una tontería. India y China no habrían crecido tan rápido como lo hicieron en la última generación si hubieran querido ser autárquicos. Más bien hicieron lo opuesto: buscaron integrarse a los mercados globales. De hecho, la tendencia que mencionas me preocupa mucho en el ámbito de los alimentos, porque hay países que han restringido su producción o limitado sus exportaciones y ello ha hecho que se disparen los precios.
Si hay algo que puedo decir sobre América Latina, y específicamente sobre el Perú, es que esa excesiva dependencia de un número reducido de “commodities” es peligrosísima, porque te hace vulnerable a la volatilidad de los términos de intercambio, frente a una estrategia de diversificación de exportaciones que es mucho más deseable.
El Perú ha venido suscribiendo una serie de tratados de libre comercio pero también participando más activamente en foros multilaterales como el APEC. ¿Debería seguir apostando por la negociación bilateral o enfocarse más en la integración multilateral?
Los economistas especializados en comercio exterior siempre dirán que el ‘plato de espaguetti’ que resulta de firmar tanto tratado bilateral ayuda más a la desviación que a la creación de oportunidades de intercambio, y que siempre es más deseable una negociación multilateral como la de la Ronda de Doha. En teoría estoy de acuerdo con eso, pero en la práctica el problema es la política, pues no hay voluntad suficiente en los gobiernos para comprometerse multilateralmente, básicamente porque uno pelea ahí con los grandes lobbies agrícolas de los países desarrollados. Dado que están políticamente bloqueados de conseguir la solución óptima, países como el Perú deben buscar el segundo mejor resultado, vale decir, liberar el comercio entre bloques regionales, mejor aun si esto está alineado con una finalidad política deseada, como la defensa de la democracia.
No solo ocurre con el comercio internacional, sino también con otros asuntos complejos como el cambio climático y la proliferación de armas nucleares. ¿Está el sistema de gobernanza internacional preparado para resolver estos asuntos?
Si bien el mundo ha venido innovando crecientemente en el ámbito tecnológico, lo que verdaderamente necesitamos es mucha innovación en cuanto a cómo nos se organizamos institucionalmente. En esa línea, me parece que el nuevo énfasis en el G-20 es adecuado, porque el G-7 ya se ha convertido en un concepto desfasado en muchas formas. Sin India y China ni siquiera puedes empezar a lidiar con los problemas más álgidos, como los desbalances estructurales en la economía global. Yo tiendo a pensar que, en lugar de grandes y ambiciosas organizaciones globales, sería mejor tener organismos más pequeños ya sea de naturaleza regional o funcional, que resuelvan problemas muy específicos.
Ahora, efectivamente hay problemas que resultan muy complicados como para ser resueltos por el actual sistema de gobernanza global. Por ejemplo, en materia de cambio climático creo que es políticamente imposible lograr hoy algo como lo que se logró con el Protocolo de Kioto o como lo que están buscando los negociadores europeos. Por ello, pienso que un enfoque más informal del asunto es todo a lo que podemos aspirar en estos momentos.
¿Qué opina de aquellos pensadores europeos, como Tim Jackson (autor del libro “Prosperity without Growth”), que aseguran que es posible para la economía global alcanzar la prosperidad sin depender del crecimiento económico?
La verdad, no entiendo a qué se refiere con eso. Dada la enorme cantidad de gente pobre que hay en el mundo, si no apuestas por el crecimiento, lo único que vas a hacer es redistribuir la pobreza existente. La existencia de una sociedad democrática depende justamente de que haya crecimiento económico. Ahora, ese crecimiento no tiene que darse siguiendo el viejo modelo de explotación de recursos naturales y contaminación ambiental. Estoy convencido de que es posible hacer crecer al mundo de manera responsable.
LAS CONSECUENCIAS ÉTICAS DE LA EXPERIMENTACIÓN GENÉTICA
“Necesitamos un sistema que regule la biotecnología”
En su obra, usted se ha mostrado escéptico del desarrollo de la biotecnología. ¿Qué le preocupa de esta?
Mi preocupación está relacionada principalmente con la biotecnología humana y la posibilidad de que alteremos a las personas en formas peligrosas, con la clonación o la ingeniería genética. No me opongo a la biotecnología en sí, sino a que esta no esté regulada apropiadamente. En mi opinión, el sistema regulatorio que se necesita para procurar su utilización adecuada todavía no existe. Crearlo es una tarea a la cual se deben abocar los países, sobre todo aquellos que están experimentando con la biotecnología.
¿Su preocupación se extiende también a los organismos genéticamente modificados?
Quizá no tanto como ocurre en Europa. Sin duda hay un aspecto de seguridad en el consumo que ciertamente debe analizarse, pero creo que eso es algo más manejable.
Augusto Townsend Klinge

viernes, 1 de octubre de 2010

PERU WILL LEAD GROWTH IN LATIN AMERICA

 


(NNN-ANDINA) - Latin America will be able to enter a sustainable growth trend and Peru will become one of the new leaders of the region in the medium term, reported Moody’s Economy.com.

"Brazil will become the new leader in the region, followed by Peru, Chile and Colombia," said senior economist for Latin America at Moody's Economy.com, Alfredo Coutino.

Mexico and Central America has lagged behind because of their closer economic linkages with the U.S. economy while Argentina, Venezuela, Bolivia and Ecuador will advance if they can resolve the bottlenecks and their economies become more flexible, he stated.

He forecast that Latin America will experience a new stage of expansion during the next decade with stronger structures and institutions.

"This stage will begin with the global recovery from recession, achieving consistent growth rates of four percent in 2011," he said.

According to Coutino, the region will be able to move toward a more sustainable growth path in the medium term, motivated by the potential capacity generated by new reforms.

"The long-term growth of major leading countries will average five percent," he added. -- (NNN-ANDINA) 

lunes, 27 de septiembre de 2010

Valor Compartido – Shared Value

En el 2007 Michael Porter, profesor de la Harvard Business School publicó en la revista Harvard Business Review el artículo “Estrategia y sociedad - El vínculo entre la ventaja competitiva y la Responsabilidad Social Corporativa”.
Planteó por vez primera el novedoso concepto de Creación de Valor Compartido. Indicó que alrededor del mundo muchas empresas han hecho bastante por mejorar las consecuencias sociales y medioambientales de sus actividades, pero estos esfuerzos aún están lejos de ser todo lo productivos que podrían ser.
Actualmente, los enfoques de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) se conciben de una manera aislada y fragmentada de la estrategia de negocios por lo que se disminuye o anulan las mejores oportunidades de las empresas para beneficiar a la sociedad.
Sin embargo, es posible para las corporaciones implantar sus opciones de responsabilidad social bajo los mismos marcos que orientan sus decisiones de negocios. Así, pueden partir del enfoque que señala que la responsabilidad social es mucho más que un costo, una limitación o un acto de beneficencia: es una fuente de oportunidades, innovación y ventaja competitiva.
Un nuevo estándar de responsabilidad La Creación de Valor Compartido (CVC) es una forma de entender la responsabilidad social corporativa, diferenciándola de la filantropía tradicional. La conforman la alianza entre empresa, gobierno y sociedad; donde el valor compartido generado en conjunto, se traduce en beneficios concretos como el apoyo al desarrollo rural, el cuidado del medio ambiente y una mejor nutrición para la población.
Estos beneficios tangibles muestran una forma diferente de pensar la responsabilidad social, reestructurarla y enriquecerla en un nuevo modelo llamado Creación de Valor Compartido.
Valor Compartido: Políticas y prácticas que mejoran la competitividad de una empresa al mismo tiempo que promueven las condiciones económicas y sociales en las comunidades en las que opera.
Lograr “Valor compartido” requiere un nuevo pensamiento, nuevas tecnologías y nuevos enfoques de gestión.
Principios
• Las empresas no pueden resolver todos los problemas de la sociedad, ni asumir el costo de hacerlo.
• Las empresas deben acercarse a la agenda social de manera proactiva y estratégicamente
• Las empresas deben concentrarse donde puedan añadir el mayor valor para la sociedad y los temas sociales.
• Seleccionar los aspectos sociales que están más estrechamente vinculados a los negocios de la empresa.
• Reconfigurar la cadena de valor para crear valor compartido, mientras se refuerza la estrategia de la compañía.
• Mejorar el contexto económico y social que afecta a la productividad y hace que el negocio sea más sostenible.
• Construir clusters para crear desarrollo económico auto sostenido.

 Mas información en el sitio:
Documento completo Estrategia y Sociedad por Michael Porter

Informe de Nestlé usando el Shared Value

domingo, 26 de septiembre de 2010

WEB de Comercio Internacional

Una fuente para el Conocimiento de Negocios Globales.
Pruébenla es muy buena. Es soportada por la Michigan State University

http://globaledge.msu.edu/

martes, 8 de diciembre de 2009

Brasil, el gigante despierta

A 8.000 metros de profundidad, frente a sus costas, un océano inmenso de petróleo puede convertir a Brasil en una nueva e influyente potencia mundial. Una ocasión histórica que el presidente Lula quiere aprovechar para acabar con la pobreza y el atraso de su país y para financiar el Mundial de Fútbol de 2014, los Juegos Olímpicos de 2016 y el tren de alta velocidad. Y demostrar al mundo que Brasil todavía es diferente.
El futuro de Brasil reposa en las entrañas del Atlántico. Mar adentro, a 8.000 metros de profundidad, frente a la costa tropical que une Río y São Paulo, aguarda desde hace 50 millones de años un océano de petróleo que puede cambiar el destino de este país veinte veces mayor que España. Un tsunami de oro negro capaz de acabar con la pobreza y transformarlo en la sexta potencia del mundo; en portavoz de los países emergentes; líder de América Latina; miembro del Consejo de Seguridad; financiar su educación, sanidad e investigación. Cimentar una industria nacional poderosa. Y demostrar que puede escapar a la eterna maldición de represión, corrupción y desigualdad que arrastran los grandes productores de crudo del planeta, desde las monarquías del golfo Pérsico hasta Nigeria, Irán o Venezuela. "El petróleo es el excremento del diablo; una maldición que le quita al enfermo la voluntad de curarse", teoriza el politólogo y ex ministro de Industria venezolano Moisés Naím. Frente a ese modelo de dependencia absoluta de las exportaciones de crudo, los dirigentes brasileños esgrimen su segunda vía: "Al contrario que los tradicionales Estados productores de petróleo con muchas reservas, poca tecnología e industria, un mercado interior pequeño y mucha inestabilidad, nosotros contamos con grandes reservas, pero tenemos alta tecnología, una base industrial diversificada, un gran mercado interno y, sobre todo, estabilidad".
Brasil es diferente. Ése es al menos el diseño esbozado por el viejo compañero del metal del sindicalismo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de 64 años, durante sus dos mandatos como presidente. El secreto de su éxito político ha sido el equilibrio. Cautela en materia económica y osadía en el plano social. Y estabilidad, "mucha estabilidad", un adjetivo reiterado con orgullo por los hombres del presidente. Brasil es un país fiable e influyente. Cuenta con 40 millones de pobres, pero son proporcionalmente la mitad que hace 15 años. Y la cifra va en descenso. Y la clase media, en aumento. "No queremos ser un país rico y paria. No queremos diamantes de sangre, sino democracia y progreso", describe un político carioca del Partido dos Trabalhadores, la formación política de Lula: "Queremos aprovechar esta ocasión única que nos ofrece el petróleo; crear riqueza y que llegue a cada habitante. Avanzar. Participar en la tecnología y la investigación. No queremos exportar petróleo, importar todo lo demás y echarnos a temblar cada vez que caiga el precio del barril".
Brasil, el eterno gigante aletargado, está a punto de despertar. Se está desperezando. El crudo es la gran espoleta, pero no hay que olvidar que será el anfitrión del Mundial de Fútbol de 2014 y organizará los Juegos Olímpicos de 2016; va a construir el primer tren de alta velocidad del continente y está realizando enormes inversiones en infraestructuras, vivienda, educación y protección social. Ese dinero tiene que salir del crudo y sus derivados.
Un negocio muy caro y muy rentable. En la industria del petróleo, el tiempo es oro. Un minuto de perforación en aguas ultraprofundas cuesta 5.000 euros. En una sala blindada con las paredes cubiertas por monitores en el corazón de la sede de Repsol en Río de Janeiro se refleja cada movimiento de su plataforma de perforación Stena DrillMax I, que opera a 190 kilómetros de la costa de Macaé. Se visualiza en pantalla cada centímetro que atraviesa su broca en el lecho marino; la composición de cada material en el que penetra, su resistencia y temperatura, y el tiempo que resta para alcanzar el crudo. Desde que se inicia la exploración de un yacimiento hasta que empieza a producir pueden pasar diez años. No es un negocio apto para cardiacos.
La Stena llegó a Brasil para perforar el bloque BM-C-33, en la cuenca de Campos, hace dos meses, procedente del golfo de México; Repsol paga un millón diario de alquiler por esta plataforma (sus equipos y la tripulación de 180 personas de 20 nacionalidades), que permanecerá en estas aguas hasta enero antes de dirigirse a un nuevo bloque en aguas de Brasil; los geólogos afirman que el crudo se encuentra a una profundidad de 6.583 metros. La Stena perfora 24 horas al día. Los gráficos que se reciben sin pausa en esta sala RTO (Real Time Operation) aseguran que ya se han alcanzado los 4.494 metros. El crudo puede estar cerca. Antes hay que atravesar una barrera de sal viscosa y movediza como la gelatina de más de un kilómetro de espesor. Pocos datos más nos facilitan los geólogos. Toda la información que se maneja en esta estancia blanca y sin ventanas es confidencial. La petrolera española se juega en aguas brasileñas cientos de millones de inversión, sus reservas futuras y su prestigio y cotización bursátil. No tiene un minuto que perder.
Lo curioso es que Brasil nunca fue una potencia petrolera. Al contrario. Era uno de los mayores productores mundiales de carne, café, soja, cacao, madera, caucho, azúcar, zumos de frutas, grano, hierro, uranio o esmeraldas. Todo bajo un sol generoso y regado por la primera reserva de agua dulce del planeta. Como reza grandilocuente su himno nacional, "Gigante por la propia naturaleza / eres bello, eres fuerte, impávido coloso". No miente. Impresiona perderse por este inmenso territorio entre lagunas y bosques interminables donde la vegetación abarca cientos de kilómetros de costa, los cultivos no tienen fin y el 80% de la energía es de origen hidroeléctrico. Brasil tenía todo menos crudo. A mediados de los cincuenta importaba el 95% del petróleo que consumía. Era el reverso de otros países latinoamericanos, como México o Venezuela, que explotaban desde los años treinta sus generosos yacimientos. El éxito exploratorio brasileño es el resultado de medio siglo de tesón. Una obsesión por ir más hondo, más lejos. Y considerar el petróleo como un recurso estratégico, no un surtidor de dinero fácil. En aquellos primeros pasos se acuñó un eslogan en Brasil que revela la importancia para el orgullo nacional del control estatal del crudo: "O petróleo é nosso" (el petróleo es nuestro). Lo explica un ingeniero de Petrobrás, la compañía nacional del petróleo brasileña: "La clave era buscar la autosuficiencia energética, no convertirnos en exportadores. Nunca pensamos entrar en la OPEP. Queríamos tener petróleo y crear una industria petroquímica. Manufacturar. Aprender el negocio y lanzarnos a operar en el exterior. Y ya estamos trabajando en 27 países. Ha sido una carrera de fondo. Cuando nos cercioramos de que no había petróleo en tierra, nos lanzamos al mar, fuimos los primeros y hemos ido acumulando experiencia; en 1977 descendimos a 124 metros. Y continuamos a medida que el conocimiento científico lo iba permitiendo. Hoy, nuestro récord de perforación está en 7.000 metros en el lecho marino tras atravesar una lámina de agua de otros 3.000".
El éxito se hizo de rogar. En la década de los setenta, Brasil aún importaba el 80% del combustible. Su dependencia de las importaciones de crudo era tal que tras la primera crisis del petróleo de 1973, el Gobierno militar promovió la fabricación de etanol a partir de la caña de azúcar como sustitutivo de la gasolina. Hoy, la mayoría de los coches brasileños funcionan con una mezcla de gasolina y un 25% de etanol. El 80% de los vehículos que se fabrican en este país ya admite esa composición, que supone para el país un ahorro diario de más de 500 millones de litros de gasolina. También se optó por la energía nuclear con la construcción de dos centrales y una tercera en proyecto. Al margen de esas alternativas energéticas, los sucesivos Gobiernos, en dictadura o democracia, jamás frenaron la exploración del océano. Era cuestión de Estado.
A mediados de los ochenta, los geólogos tuvieron por fin la certeza de que decenas de miles de millones de barriles de petróleo aguardaban enterrados en la cuenca de Santos. Los yacimientos se extendían hasta las vecinas cuencas de Campos y Espíritu Santo a lo largo de una extensión equivalente a un tercio de España. La cuestión era llegar a ellos, extraerlos y conducirlos a tierra. Más difícil aún al permanecer atrapados bajo una capa de dos kilómetros de sal que hacía imposible en aquel momento su visualización y extracción. Estos yacimientos, a los que se denominó pre-sal, representaban una de las más grandes reservas de petróleo del planeta en un momento en el que los tradicionales productores comenzaban a mostrar síntomas de agotamiento. Un golpe de suerte. Antes había que explotarlos.
Los retos a los que se enfrentaban las petroleras públicas brasileñas para acometer la exploración y desarrollo de esos yacimientos eran enormes. Para empezar, necesitaban financiación. Mucho dinero. Y había que captarlo fuera. Técnicamente, el proyecto era tan complicado como alcanzar la Luna. Había que descender una tubería a lo largo de una lámina de más de 2.000 metros de agua hasta tocar fondo y a partir de ahí perforar 6.000 metros más. Brasil no contaba con equipos ni expertos. Había que formarlos. Y crear una base industrial que fabricara en poco tiempo las plataformas y también una estructura logística capaz de trasladar esos materiales, personal y provisiones hasta decenas de bloques perdidos a 300 kilómetros de la costa. Y transportar el crudo a tierra. Los problemas no acababan ahí. Durante la perforación existía el riesgo de que la sal cerrara los pozos y que las tuberías se rompieran por la presión del agua; y al final se podía dar con un pozo seco después de haber invertido 100 millones de euros (20 veces más de lo que cuesta perforar en el desierto saudí). El porcentaje de éxito en la búsqueda de petróleo rara vez supera el 30%. Y si no hay crudo, te vas con las manos vacías. Y vuelta a empezar.
Desde la base offshore de Niteroi, a las afueras de Río de Janeiro, se tiene una visión perfecta de la capital. Los cerros cubiertos de vegetación selvática que la rodean, las favelas que trepan en precario equilibrio hasta sus cimas, el urbanismo endiablado, las infinitas playas blancas y las elegantes torres racionalistas de Copacabana inspiradas en la arquitectura de Niemeyer. Estos viejos muelles, inactivos durante años, se han reconvertido en los últimos meses en un enorme centro logístico que presta servicio a las 300 plataformas instaladas en los campos marinos y a otras 300 que entrarán en servicio en los próximos años. La bahía aparece sembrada de plataformas en construcción o mantenimiento. Una reposa sus 190 metros de altura sobre el espigón como una torre Eiffel inerte a la espera de ser montada, botada y arrastrada hasta un bloque petrolífero a 300 kilómetros de aquí. Sobre ella se instalará un módulo del tamaño de un edificio de cinco plantas que procesará el gas extraído del fondo del mar. Los caducos astilleros públicos de esta zona de Río han renacido tras años de decadencia. Brasil necesita construir no sólo los centenares de plataformas de perforación y producción que antes venían de Asia, también 150 petroleros y barcos de apoyo. Y turbinas, sondas, taladros, tuberías, herramientas, equipos submarinos, oleoductos. Y media docena de refinerías. Y complejos petroquímicos. Hay trabajo para 20 años. A toda máquina. Cada retraso supone perder dinero. El petróleo está reactivando toda la industria del país. Desde la siderurgia hasta el sector textil y de las comunicaciones; desde los estudios sísmicos hasta el almacenamiento del crudo, el tratamiento del gas y la elaboración de fertilizantes. Por ley, al menos el 60% de cada artilugio empleado en la exploración y producción debe estar fabricado en Brasil. Se habla de 250.000 puestos de trabajo.
Pero hace 10 años, a finales de los noventa, Brasil no tenía ni el dinero ni la tecnología ni los técnicos necesarios para exprimir el fondo del mar. El país estaba ahogado en su particular crisis económica, el efecto samba. El Fondo Monetario Internacional (FMI) le daba a diario tirones de orejas. Ninguna potencia estaba dispuesta a arriesgar un dólar en este país asolado por la pobreza y la corrupción. Menos aún con un barril de petróleo que cotizaba en picado. Entre la espada y la pared, el Gobierno abrió el negocio del petróleo a las empresas extranjeras. Rompió el monopolio. Fue una jugada arriesgada e inteligente. En 1999, Brasil celebró la primera ronda de licitaciones, en la que se sacaron a subasta decenas de bloques petrolíferos en el mar. Las adjudicatarias debían explorar por su cuenta y riesgo en un determinado plazo de tiempo y, si encontraban petróleo, pagar al Estado impuestos, royalties y una parte del crudo; el resto era de su entera propiedad. Estaban, además, obligadas a destinar un 1% del valor de la producción a investigación en Brasil. La empresa que más tecnología estuviera dispuesta a transferir y a fabricar la mayor parte de sus equipos en este país tenía mucho ganado con vistas a las concesiones. El modelo funcionó. Fluyó dinero e inteligencia. Y Brasil empezó a chupar conocimiento. Se atacaron con éxito los yacimientos de pre-sal. Hasta un 87% de los pozos perforados tenía crudo. Un milagro. El 21 de abril de 2006, el presidente Lula, mono de petrolero y casco de peón, anunciaba con las manos empapadas en petróleo a bordo de la plataforma P-50 de Petrobrás, en la cuenca de Campos, la autosuficiencia petrolera del país. El comienzo de una nueva era. Dos millones de barriles diarios. Se había encendido la mecha. Los siguientes tres años iban a suponer un goteo interminable de grandes descubrimientos jaleados propagandísticamente por el Gobierno. Pinchar en los yacimientos pre-sal supone encontrar petróleo de calidad. Los técnicos hablan de cinco millones diarios de barriles en 2020. "Dios es brasileño", clamaría el viejo sindicalista. "Ha llegado el día de nuestra segunda independencia".
Las cosas estaban cambiando. Brasil, que nunca fue una potencia en la producción de crudo, se puede convertir en la sexta región petrolífera del planeta y en un nuevo elemento de equilibrio energético frente a los turbulentos países del golfo Pérsico, Argelia, Rusia o Venezuela. Tampoco Repsol, la multinacional española resultante de la fusión y posterior privatización en 1997 de varias empresas públicas del franquismo, había jugado antes en las grandes ligas del petróleo. Era una compañía respetada, pero de segunda; centrada en el refino y la distribución. Nunca había apostado por el caro y rentable negocio de la exploración. A comienzos de la década de 2000 tenía su frigorífico de reservas vacío. Había sufrido reveses en varios petroestados de América Latina. Necesitaba realizar descubrimientos. Sus estrategas pusieron la vista en Brasil y su nueva política de atraer compañías extranjeras. Repsol jugó fuerte. Era su ocasión de ascender a la primera división.
La supo aprovechar. Roberta Camuffo, geóloga y curtida directora de exploración de la compañía en el continente americano, aterrizó en Río de Janeiro en 2004. "No teníamos ni ordenador", recuerda. "Nuestra idea era hacer un estudio profundo de las áreas a las que queríamos optar. Y crear una red de relaciones con el Gobierno brasileño. Convertirnos en socios de Petrobrás. Ir juntos. Compartir riesgos. Somos latinos y nos entendimos bien. Nos creamos un prestigio y nos rascamos el bolsillo en la investigación de los bloques. Estudiamos el terreno y pujamos. Todo ese trabajo previo nos permitió hacernos entre 2005 y 2006 con 24 bloques, de los que somos operadores (es decir, dirigimos la exploración y producción) de 11, pagando unos precios muy bajos para lo que después se ha vuelto Brasil cuando se ha confirmado la enorme riqueza del pre-sal. Ahora hay bofetadas para entrar aquí y lo que no hay son bloques disponibles. Ya no hay subastas. El petróleo es del Estado, y el Estado quiere explotarlo por su cuenta y que las extranjeras sean meras empresas de servicios". El máximo ejecutivo de Repsol en Brasil, el ingeniero Javier Moro, un veterano de la exploración en todo el mundo, asegura que Repsol cuenta en estos momentos "con el segundo dominio minero exploratorio de Brasil tras Petrobrás y por delante de las más poderosas petroleras del planeta". "La compañía española se ha alzado como la segunda mayor productora de petróleo del país y no ha parado de realizar descubrimientos, como los megacampos Carioca y Guará, y este mismo año, los pozos Vamoira, Panorámix o Piracucá", explica un informe de la sección brasileña de la consultora Llorente y Cuenca. Sólo lo que se estima que va a extraer en el campo de Guará equivale a dos años de consumo de petróleo en España.
Repsol estuvo en el lugar adecuado en el momento justo. Antes de que los grandes descubrimientos offshore de los años 2007, 2008 y 2009 pusieran a las grandes petroleras occidentales, las majors, en la pista de Brasil y su Gobierno cerrara el grifo de las concesiones para no acabar con la gallina de los huevos de oro. ¿Fue una simple cuestión de suerte? Responde un ejecutivo de la industria: "La suerte es un factor importante en el mundo del petróleo, pero tú te la buscas. Éste es un negocio de alto riesgo y a largo plazo, y a ti te toca calibrar y gestionar esos riesgos. No se trata de tirar la moneda al aire. Repsol fue el primer socio extranjero de Petrobrás cuando no todo el mundo estaba dispuesto a meter un dólar en Brasil. Han sido pioneros en los buenos y malos tiempos. Y ahora están sentados sobre un mar de petróleo. Y nadie se lo va a quitar. El Gobierno brasileño va a respetar las concesiones. Las reglas de juego están claras".
El círculo virtuoso de Brasil tiene que cerrarse en diez años. En una década, todo tiene que encajar. El presidente Lula, que abandonará el poder en octubre de 2010 al no poder presentarse a una tercera reelección consecutiva, ha afirmado que las ganancias estatales del pre-sal serán invertidas en un fondo social destinado a la educación, la ciencia y tecnología y la lucha contra la pobreza. Según Thomas Trauman, director general de la consultora Llorente y Cuenca en Brasil, "la intención del Gobierno es invertir en acciones a largo plazo, dado que los yacimientos de petróleo y gas no duran siempre y el mercado internacional del petróleo es muy volátil".
El modelo es Noruega. Un país que llegó a este negocio a mediados de los setenta y se ha convertido en una peculiar y discreta potencia petrolera manejada con cautela desde el Estado. Al tiempo que debutaba como uno de los más grandes exportadores de crudo, el país nórdico ha ido construyendo una industria propia, desde el pozo hasta la refinería; ha formado a sus técnicos, atraído a las majors e invertido los beneficios en un fondo soberano, el más grande de Occidente, que maneja 300.000 millones de euros, con cuyos intereses tapan las goteras del país y supondrán un salvavidas de lujo para cuando el crudo se agote en sus aguas. Noruega ha escapado a la maldición del petróleo. Al excremento del diablo. Noruega es el modelo.
Pero Brasil no es Noruega. No es una fría y despoblada socialdemocracia nórdica. Su población se ha doblado en sólo 40 años. Tiene 190 millones de habitantes. Un porcentaje de pobreza del 25%. Enormes tasas de violencia. Malas infraestructuras y bajos niveles educativos. Excesiva burocracia y corrupción. Graves problemas medioambientales en la Amazonía. Desequilibrios territoriales entre el paupérrimo norte y el soleado sur. Y una enorme e histórica desigualdad en el reparto de la riqueza. El petróleo tiene que ser el motor del cambio. La piedra angular. Aunque algunos ya piensan que Lula da Silva está creando excesivas expectativas en torno al pre-sal con vistas a las elecciones de octubre, a las que concurrirá su protegida, Dilma Rousseff, de 61 años, antigua ministra de Energía, que es el cerebro en la sombra del nuevo modelo petrolero de Brasil, pero carece del tirón electoral de su mentor. El consejero delegado de una gran petrolera occidental opina que conviene ser cautos: "Se están sacando muchos conejos de la chistera desde el Gobierno. Cada uno puede hacer el cálculo especulativo que quiera sobre el tamaño de los yacimientos del pre-sal. Se ha hablado incluso de 150.000 millones de barriles (más de la mitad de las reservas de Arabia Saudí), cuando los cálculos más sensatos no pasan de 50.000 millones. Hablamos de cantidades muy grandes, pero pasarán años antes de que se puedan desarrollar comercialmente. ¿Cuánto nos va a costar sacar un barril a esa profundidad? ¿Y ponerlo en la costa? ¿Va a ser rentable? No es muy prudente comprometer cifras". Cuando se sugiere a un alto funcionario brasileño que la explosión petrolera de su país tiene algo de cuento de la lechera, te observa con cara de pocos amigos, recurre a la manida estabilidad política y las brillantes cifras macroeconómicas y concluye: "La gente es pobre, pero menos pobre de lo que era cuando llegó Lula. Esto es un proyecto nacional. Tenemos un sentimiento de progreso a largo plazo; a 2020; no es algo asociado a grandes hechos. No se nos va a ir la cabeza".
Donde mejor se entienden los problemas estructurales y la desigualdad social que padece Brasil es en las favelas. A diez minutos de las elegantes mansiones del barrio de Ipanema, del viejo bar de Vinicius de Moraes, donde aún es posible escuchar cada noche a María Creuza, la diva de la bossa nova, uno alcanza la frontera de la favela de Cantagalo Pavão / Pavãozinho. Es imposible acceder a este territorio sin un buen contacto. Aquí la vida no vale nada. Un policía muere a diario en alguna de las 1.000 favelas de Río donde subsisten un millón de cariocas retrepados en las colinas y se contabilizan por millares las armas automáticas. Nuestro hombre bueno es Rubem Cesar Fernandes, de 66 años, antropólogo, represaliado por la dictadura militar (1964-1985) y líder de la ONG Viva Río, la más extendida entre las favelas de la ciudad, que lucha por su pacificación e integración. Aquí las casas son covachas de ladrillo sin enfoscar; la electricidad se roba del poste; no hay campos de deportes, dispensarios, escuelas, comisarías, iglesias ni oficinas municipales. Tampoco transporte público ni saneamiento. Mientras caminamos por las polvorientas calles de Cantagalo, entre míseros comercios, chavales sin rumbo y miradas suspicaces, Rubem Cesar nos explica su teoría de la informalidad brasileña: "Éste es un país informal; en su economía, en su mercado de trabajo, en la ocupación de espacios públicos; millones de inmigrantes del éxodo rural llegaron a estos cerros en los años sesenta, y el Estado no pudo y no supo ocuparse de ellos; el Estado no llegaba hasta aquí. El desarrollo urbano de las favelas se dejó a expensas de los pobres; la gente se instaló como pudo, construyó sus casas y se fue creando una sociedad informal dirigida por bandas que exprimen a los vecinos y se financian con la extorsión y la droga. Aquí la ley no existe. Nosotros apostamos por la educación de los jóvenes y los planes de integración urbana; derribar barreras; que la Administración entre y se quede; hay que formalizar: dar títulos de propiedad a los vecinos; crear infraestructuras. Hay una inercia en Brasil a no enfrentase a lo informal. Y ahora el petróleo es nuestra gran promesa de futuro. Lula quiere convertir las favelas en barrios humildes pero integrados. Coger el toro por los cuernos, como dicen ustedes".
Nuestro objetivo en la favela de Cantagalo es el Espacio Criança Esperança. En lo que un día fue un fantasmal hotel de lujo colgado sobre el bello lago Rodrigo de Freitas, el médico Jairo Coutinho, de 62 años, antiguo compañero de viaje y asesor del presidente Lula, dirige un admirable centro educativo y de convivencia que frecuentan miles de habitantes de la favela. Y en el que es posible esta tarde primaveral entablar una conversación en torno a un refresco de guaraná con negros y blancos; descendientes de esclavos y de soldados portugueses; viejos pandilleros, niños de la calle, policías de la temida Coordinadora de Recursos Especiales y vecinos que trabajan en Río y confiesan sentirse discriminados y avergonzados por vivir en una favela. Este centro no se ha librado de las guerras de bandas. Hace unos años, durante un tiroteo, una bala fue a incrustarse en una de sus paredes. Jairo Coutinho quiso que permaneciera ahí. La conserva a la vista de todos. En torno a ella ha ido creciendo un enorme mural. Le llama la bala de la paz. Es un símbolo.
Brasil está cambiando muy deprisa. La promesa del petróleo está transformando el país. Han explotado en torno a la industria nuevas ciudades como Macaé o Itaborai, que recuerdan a las villas salvajes de la fiebre del oro del Oeste americano erigidas en semanas y en las que falta de todo. En ese sentido, muchos comienzan a preguntarse por el futuro medioambiental del país. Cómo puede afectar el progreso industrial desatado a la fisonomía del vergel brasileño. La mejor prueba de esa preocupación son esos antiguos enclaves costeros que están creciendo sin rumbo en torno a la extracción masiva de crudo y ya están siendo víctimas de la contaminación, la degradación de sus ríos, la falta de equipamiento social y urbano, la violencia y el tráfico de drogas.
Sentado en una sillita de tijera pintada de azul sobre la arena, Américo, un viejo pescador de 66 años de Ilhabela, un paraíso natural a 200 kilómetros de São Paulo, recuerda con nostalgia y una colilla entre los labios los tiempos previos al boom petrolero. Cuando arrojaba cada madrugada las redes al mar y las recogía rebosantes de camarones. A un par de kilómetros de esta isla, justo frente a nosotros, surge imponente la terminal marítima Almirante Barroso, de Petrobrás, por la que entra la mitad del crudo y el gas que se consume en Brasil procedente de los yacimientos de la cuenca de Santos. El desfile de petroleros es constante. Sobre esas instalaciones portuarias, sobre las montañas, cuarenta inmensos depósitos circulares convierten el pueblo de San Sebastián en la mayor terminal de bombeo y almacenamiento de crudo de América Latina. Américo, nuestro pescador, que afirma que los vertidos de crudo son continuos y la pesca ha descendido un 90% y que los jóvenes ya no quieren pescar, sino trabajar en Petrobrás, no se irrita; sólo pide que ese puerto no crezca aún más al rebufo del negocio del crudo. "Sería el final de Ilhabela y de nuestra forma de vida". A su lado, Harry Finger, de 52 años, peleón secretario municipal de medio ambiente, trabaja por el mismo objetivo: "Es el momento de que tomemos conciencia en todo el país de lo que nos jugamos; si no, este paraíso se puede ir al carajo".
El futuro de Brasil duerme frente a estas mismas costas. El petróleo es aún una promesa lejana, pero detrás de esa esperanza todo el país se ha puesto en marcha. Brasil está abandonando la crisis económica en el pelotón de cabeza, encierra una inmensa riqueza natural, ha construido una democracia estable y, sobre todo, acumula las mayores reservas de optimismo del planeta. Por eso, si se le pregunta a un brasileño por el futuro, la respuesta será siempre la misma: "Todo ben; todo bon".

Artículo escrito por J. Rodriguez

sábado, 19 de septiembre de 2009

VIDEOS ESTRATEGIA - BATALLA DE CANNAS

La batalla de Cannas (o Cannæ) tuvo lugar el 2 de agosto del año 216 a. C., entre el ejército púnico, comandado por Aníbal Barca, y las tropas romanas, dirigidas por los cónsules Cayo Terencio Varrón y Lucio Emilio Paulo, en el marco de la Segunda Guerra Púnica.


Desarrollada en la ciudad de Cannas, en Apulia, al sudeste de Italia, la batalla terminó con la victoria del ejército cartaginés, a pesar de la acusada inferioridad numérica de éstos. Tras la misma, Capua y varias otras ciudades estado italianas abandonaron el bando de la República romana.

Aunque la batalla no supuso la victoria final cartaginesa en la Segunda Guerra Púnica, se la recuerda como uno de los más grandes eventos de táctica militar en la historia, y la más grande derrota de la historia de Roma.

Tras recuperarse de las pérdidas de las anteriores batallas y, en concreto, de la batalla del Trebia (218 a. C.) y la batalla del Lago Trasimeno (217 a. C.), los romanos decidieron enfrentarse a Aníbal en Cannas con aproximadamente 87.000 soldados romanos y aliados. Con su ala derecha desplegada cerca del río Aufidus (hoy llamado río Ofanto), los romanos colocaron a su caballería en los flancos y agruparon su infantería pesada en el centro, en una formación con mayor profundidad de lo normal.

Para contrarrestar ese plan, Aníbal utilizó una táctica de tenaza: tras colocar a la infantería, en la que confiaba menos, en el centro, con los flancos compuestos de caballería cartaginesa, sus líneas fueron adoptando una forma de luna creciente, haciendo avanzar a sus tropas veteranas de los laterales.

En el momento álgido de la batalla, las tropas cartaginesas del centro de la formación se retiraron ante el avance de los romanos y, al avanzar éstos, se encontraron sin darse cuenta dentro de un largo arco de enemigos que les rodeaban. Atacados desde todos los flancos y sin vía de escape, el ejército romano fue destruido. Se estima que entre 60.000 y 70.000 romanos murieron o fueron capturados en Cannas, incluyendo al cónsul Lucio Emilio Paulo y a ochenta senadores romanos.

Esta batalla nos presenta en forma simple el concepto de estrategia extraído del campo militar a los negocios.
Si deseas ver los dos videos en detalle pulsa abajo:

Parte 1:


Parte 2:

martes, 15 de septiembre de 2009

PERÚ: NEXO ENTRE CHINA Y BRASIL

¿Quién es el mejor amigo del Perú en la región actualmente?
Sin lugar a dudas BRASIL. Después de tantos años de vivir de espaldas ambas naciones se miran de frente y vienen trabajando en la agenda de integración y desarrollo común mirando con optimismo la construcción de una Alianza Estratégica teniendo como punto inicial la integración bioceánica.
El intercambio comercial ha registrado un notable incremento alcanzando la cifra récord de US$ 2,500 millones en el año 2008, tomando en cuenta que en el año 2000 era tan solo de US$ 525.32 millones. Hoy, Brasil es nuestro principal socio comercial en la región, y el tercero a nivel mundial, detrás de Estados Unidos de América y China.
Igualmente, las inversiones directas brasileñas han venido vertiginosamente aumentando de US$ 59.08 millones en el año 2000 a US$ 364 en el 2008, encontrándose en el Perú poderosas empresas como Votorantim (zinc, en Cajamarquilla), Companhia Vale do Rio Doce (fosfatos, en Bayóvar), Petrobras (Talara), H. Stern, Azaléia, Banco Sudameris, Ambev y Gerdau (comprometiendo inversiones en siderurgia por US$ 1400 millones hasta el 2013, en Chimbote), entre muchas otras.
En este contexto, un proyecto importante es el polo petroquímico, a construirse en el sur del país, con una inversión cercana a los US$ 2.500 millones, el cual es patrocinado por Petrobras y Braskem.
Esta integración y la velocidad de las inversiones se deben a la "química" y la voluntad de los presidentes Alan García y Luiz Inácio Lula da Silva, quienes volverán a reunirse en noviembre para estrechar aún más la relación bilateral.
Brasil ocupa un lugar destacado en la región, no sólo por su peso político, sino también por la dimensión de su economía. Un país de casi 200 millones de habitantes, con un Producto Bruto Interno per cápita de US$ 10,102, es hoy el gran amigo y socio estratégico del Perú.
Sin embargo, las verdaderas intenciones de Brasil están relacionadas con una salida natural al Océano Pacífico que lo posicione estratégicamente con las crecientes economías de la APEC y por sobretodo con el otro gigante - China - perteneciente a los BRIC. Nuevamente el Perú tiene una oportunidad histórica: “la de ser el nexo entre dos economías que liderarán el mundo a finales de este siglo”. No debemos pasar esta oportunidad para consolidarnos como país desarrollado.

lunes, 14 de septiembre de 2009

PERÚ OCUPA EL PUESTO 56 DEL DOING BUSINESS DEL BANCO MUNDIAL

Un récord de 131 economías en todo el mundo reformaron la normativa empresarial en 2008/09, de acuerdo con el informe de IFC–Banco Mundial Doing Business 2010.
Esto constituye más del 70 por ciento de las 183 economías que cubre el informe: la mayor proporción de todos los años desde que el informe anual fuera publicado por primera vez, en 2004. Se ha producido este progreso a pesar del contexto de crisis económica global.
Doing Business 2010: Reforming through Difficult Times (Reformando en tiempos difíciles) registró 287 reformas entre junio de 2008 y mayo de 2009, un 20 por ciento más que el año pasado. Los reformadores en todo el mundo se centraron en facilitar la apertura y la puesta en marcha de empresas, el fortalecimiento de los derechos de propiedad y la mejora de la resolución de disputas comerciales y de los procedimientos de quiebra.
Singapur, un reformador constante, es la economía a la cabeza de la clasificación en facilidad de hacer negocios por cuarto año consecutivo, seguido por Nueva Zelanda. Pero la mayor parte de la acción tuvo lugar en las economías en desarrollo. Dos tercios de las reformas registradas en el informe se produjeron en economías de ingresos bajos y medianos-bajos. Por primera vez una economía de África Subsahariana, Rwanda, es el mayor reformador a nivel global de la normativa empresarial, al facilitar la apertura de empresas, el registro de propiedades, la protección de inversores, el comercio transfronterizo y el acceso al crédito.
Doing Business analiza las regulaciones que se aplican a las empresas de una economía durante su ciclo vital, incluyendo la apertura y puesta en marcha, el comercio transfronterizo, el pago de impuestos y el cierre de una empresa. Doing Business no mide todos los aspectos del entorno empresarial que son significativos para las empresas y los inversores. Por ejemplo, no mide la seguridad, la estabilidad macroeconómica, la corrupción, el nivel de capacitación o la fortaleza de los sistemas financieros.
El Perú se ubica en posición 56 en el mundo y en quinto lugar en América Latina. Es primero en registro de propiedad y acceso al crédito en Sudamérica.
El Perú mejoró su clima de negocios y avanzó nueve posiciones en el ranking internacional del Doing Business, al pasar de la ubicación 65 en la edición de 2009 a la 56 en el reporte de 2010, que es preparado por el grupo del Banco Mundial (BM) para medir la competitividad de los países.
El Perú es el segundo país que más avanzó en América Latina en el Doing Business 2010, respecto a la versión de 2009, luego de Colombia que logró subir 12 puestos, mientras que Guatemala, Panamá y México avanzaron siete, seis y cuatro posiciones, respectivamente.
Asimismo, en el ranking de los países latinoamericanos el Perú ocupa la quinta posición, mientras que Puerto Rico se ubica en el lugar 35, Colombia (37), Chile (49) y México (51).
Sin embargo, en algunas de las áreas todavía hay mucho por mejorar. Estas áreas son: apertura de negocios (el Perú avanzó del puesto 116 al 112), permisos de construcción (retrocedió del 115 al 116), empleo de trabajadores (pasó del 149 al 112), registro de propiedades (del 41 al 28), acceso al crédito (del 12 al 15), protección al inversionista (del 18 al 20), pago de impuestos (del 85 al 87), comercio exterior (del 93 al 91), cumplimiento de contratos (del 119 al 114) y cierre de empresas (del 96 al 99).
Perú es el primero en el ranking de Sudamérica en registro de propiedad y acceso al crédito, superando a Chile y Uruguay, respectivamente; mientras que está segundo en protección al inversionista y comercio exterior, detrás de Colombia y Chile, en cada caso.
Entre las acciones efectuadas en 2008 y 2009 por el Gobierno para mejorar la competitividad del país destacan la promulgación de la nueva Ley de Promoción y Formalización de las Micro y Pequeña Empresa, que redujo costos al sector.
En el tema de registro de propiedad se logró la reducción en el número de procedimientos de cinco a cuatro y el número de días de 33 a 14; mientras que en apertura de empresas se logró la implementación de la planilla electrónica (transmisión on line sin costo alguno).
En el aspecto de cumplimiento de contratos se logró la conciliación antes del juicio y fechas límites para presentar la documentación de evidencia y notificación electrónica (proceso sumarísimo).
El software gratuito para el llenado automático de pago de impuestos generó la reducción del número de horas para dicho pago de 424 a 380.
Ver documento completo en:

jueves, 10 de septiembre de 2009

SALIÓ EL REPORTE DE COMPETITIVIDAD GLOBAL 2009 - 2010 DEL WORLD ECONOMIC FORUM

El Perú se acerca a la mitad de las 133 economías que participan en la medición, subió al puesto 78 en el ranking del Índice de Competitividad Global 2009-2010 del Foro Económico Mundial, ganando 5 posiciones con respecto al año pasado..
Los puntos fuertes de la economía peruana –según este foro– son su alta tasa de crecimiento económico en 2008 y su capacidad de crecer a pesar de la severa crisis internacional este año.
Señala que los logros que se dan gracias a las sólidas políticas monetaria y fiscal que aplicó el país en la última década, con una reducción del endeudamiento público.
Asimismo, destaca que la eficiencia de los mercados es otra fortaleza de la economía peruana, pues el Foro Económico Mundial considera que el buen desempeño de ésta también obedece a los esfuerzos de liberalización de los mercados de bienes y de trabajo, la apertura del comercio exterior y la inversión extranjera, así como la maximización de los ingresos provenientes de los recursos naturales y mineros.
Para el Foro Económico Mundial, el talón de Aquiles de la economía peruana sigue siendo lo que el Consejo Nacional de la Competitividad del Perú llama la Triple "i": Instituciones, Infraestructura e Innovación.
Si bien el país registra progresos en las dos primeras, en estas tres dimensiones el Perú se encuentra todavía en el tercio inferior de las economías que participan en este ranking, en especial en el área de innovación, pilar en el que se encuentra por debajo del 81 por ciento de la muestra.
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lunes, 7 de septiembre de 2009

ESCENARIOS ENERGÉTICOS SHELL EN 2050

Nunca antes la humanidad enfrentó un desafío semejante en cuanto a las perspectivas sobre la energía y el planeta. Puede resumirse en seis palabras: “más energía, menos dióxido de carbono”.
El mundo ya no puede evitar tres verdades duras acerca del suministro y la demanda de energía.
1: Cambio cualitativo en el uso energético
Los países en vías de desarrollo, incluyendo aquellos con gran nivel de población como China e India, están ingresando a su fase más intensiva de energía de crecimiento económico a medida que se industrializan, construyen infraestructura e incrementan el uso del transporte. Las presiones en la demanda estimularán el suministro alternativo y una eficacia mayor en el uso de la energía, pero por sí solo no será suficiente para contrarrestar totalmente las crecientes tensiones en la demanda. Decepcionar las aspiraciones de millones adoptando políticas que pueden disminuir el crecimiento económico no es una respuesta, o al menos una respuesta políticamente factible.
2: El suministro luchará para mantener el ritmo
Para al año 2015, el crecimiento de la producción de petróleo y gas de fácil acceso no alcanzará la tasa prevista de crecimiento de la demanda. Aunque el carbono abunda en muchas partes del mundo, las dificultades del transporte y la degradación medioambiental finalmente ponen límites a su crecimiento.
Mientras tanto, fuentes energéticas alternativas como los biocombustibles pueden llegar a ser una parte mucho más significativa en la combinación energética, pero no existe la “solución milagrosa” que resuelva totalmente las tensiones de suministro-demanda.
3: Aumento de las tensiones ambientales
Aunque fuese posible que los combustibles fósiles mantuvieran su participación actual en la combinación energética para satisfacer la creciente demanda, la trayectoria de las emisiones de CO2 podría amenazar gravemente el bienestar del ser humano. Incluso con el uso moderado del combustible fósil y la gestión eficaz del CO2, el camino a seguir aún constituye un desafío. Cada vez se hará más difícil mantenerse dentro de los niveles deseables de concentración de CO2 en la atmósfera.
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viernes, 4 de septiembre de 2009

Diez tendencias del Siglo XXI
El mundo del siglo XXI será cada vez más desigual e inseguro porque los problemas derivados de la superpoblación agudizarán los efectos medioambientales y complicarán la gestión política, si bien el creciente protagonismo social de la mujer, unido al pluralismo cultural que engendran las nuevas tecnologías, pueden impulsar una masiva acción educativa que humanice la mundialización. Por Jérôme Bindé.
Hemos identificado diez tendencias en el mundo que podrían constituir otros tantos desafíos para la comunidad internacional y las organizaciones e instituciones multilaterales en los primeros decenios del presente siglo.
Hemos hecho un esfuerzo por identificar las tendencias que, actualmente en germen, parece que proseguirán e incluso se reforzarán al menos en los primeros decenios del siglo XXI: entre unas y otras parecen existir ya numerosos nexos y pasarelas, que igualmente se ha procurado destacar.
Ahora bien, es primordial relativizar de entrada el alcance de este ejercicio, que no tiene la pretensión de predecir ni de prever, sino simplemente de sentar las bases de una prospectiva en un universo fundamentalmente inseguro. A falta de conocer el futuro, se trata de prepararlo.
Tendencia 1: Transformación radical de la sociedad
El auge de la tercera revolución industrial, la continuación de la mundialización y la profundización de sus repercusiones están transformando radicalmente la sociedad. El principal riesgo es el de que surja una “sociedad disociada” y de que aumenten las desigualdades entre los países y dentro de ellos. La ventaja potencial es la de contar con medios técnicos para lograr “la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen”, uno de los objetivos primordiales de la UNESCO, y promover la educación a distancia.
Tendencia 2: Polarización extrema
Pobreza, desigualdades y exclusión: ¿hacia una agravación de las tendencias? No cabe duda de que se han producido progresos considerables en materia de desarrollo humano. Sin embargo, la mitad de la humanidad trata de sobrevivir en la pobreza con menos de 2 dólares al día. El 70% de los pobres son mujeres y dos tercios de estos pobres no han cumplido 15 años. La proporción del ingreso del 20% más rico en comparación con la del 20% más pobre pasó de 30 frente a 1 en 1960 a 74 frente a 1 en 1997. ¿Pueden la democracia y la paz, y las escuelas, el Estado-Nación o la ciudad sobrevivir a esta polarización extrema y a los fenómenos de secesión urbana, tecnológica y cultural que genera?
Tendencia 3: Mayores amenazas a la paz
La aparición de nuevas amenazas para la paz, la seguridad y los derechos humanos: nuevas formas de violencia y conflictos tienden a generalizarse por debajo o más allá del nivel del Estado (aumento del número de enfrentamientos infraestatales y de conflictos interétnicos o intercomunitarios, resurgimiento del racismo, la xenofobia, las formas extremas del nacionalismo e intolerancia religiosa, aumento del terrorismo y del crimen organizado, violencia “virtual” en el ciberespacio). Pero además, ¿cómo podemos asegurar que los dividendos de la paz se utilicen en el siglo XXI, para construir un desarrollo humano sostenible? El concepto de seguridad recientemente se ha ampliado: por encima y más allá de la protección del Estado en el futuro ¿no debería abarcar la seguridad económica, social, ecológica, cultural y humana y la seguridad mundial? Actualmente las amenazas van más allá de las fronteras, lo que requiere una acción coordinada en los planos regional y mundial. La construcción de la paz y la seguridad requerirán en lo sucesivo que se reconozcan todas las nuevas dimensiones de la seguridad humana y la promoción eficaz de todos los derechos humanos.
Tendencia 4: Agudización demográfica
La agudización de los problemas vinculados con el crecimiento de la población, la transición demográfica, las amenazas para la salud y la urbanización masiva: la transición demográfica se está acelerando. Aunque probablemente no haya, en consecuencia, una “explosión demográfica”, la población del planeta seguirá aumentando rápidamente, aunque no se puede excluir que hacia el año 2050 supere apenas los 8.000 millones de personas.
Además, la población mundial está envejeciendo y su distribución geográfica también está cambiando, al igual que las causas de la mortalidad. Tal vez también estemos al borde de una crisis mundial provocada por las nuevas enfermedades y por otras que han vuelto a aparecer. Para resolver todos estos problemas de población y de salud pública, es esencial considerar prioritaria la educación, y en particular la educación de las niñas. ¿La educación para todos a lo largo de toda la vida no será la mejor forma de contracepción? El crecimiento demográfico mundial también está acompañado por la urbanización masiva, acelerado por los cambios económicos y sociales, que origina desafíos sin precedentes (la pobreza y la exclusión urbana; la secesión urbana; los problemas ambientales; el acceso a los recursos naturales y culturales;
el derecho a la vivienda; los nuevos problemas de la ciudadanía urbana y la retracción del espacio público). Si estas tendencias no se modifican, en los próximos 40 años habrá que construir el equivalente de 1.000 ciudades de 3 millones de habitantes cada una, vale decir, casi tantas ciudades como las que existen hoy en día. Este crecimiento urbano se concentrará esencialmente en las ciudades del Sur.
También es probable que la exclusión urbana se vea reforzada por el fenómeno del “apartheid” urbano que prolifera en numerosas regiones del mundo. ¿Cómo volver a crear la urbanidad y la civilidad? ¿Cómo integrar a los marginados?
Tendencia 5: Mayor deterioro medioambiental
El rápido deterioro del medio ambiente del planeta, causado por el calentamiento del clima, modos de consumo no sostenible, antiguas y nuevas formas de contaminación (contaminación del aire, del agua, del suelo, del océano, contaminación química e invisible) y la reducción sin precedentes de la biodiversidad de los ecosistemas plantearios. Los principales desafíos en este ámbito son los siguientes: el calentamiento del clima mundial; el agua, la reducción de la capa de ozono; la desertificación; la deforestación; la contaminación de los océanos y los cambios de los ecosistemas marinos y de las corrientes oceánicas en todo el mundo; la contaminación química y la “contaminación invisible”, así como la reducción sin precedentes de la biodiversidad. ¿La solución de estos problemas no supondrá la elaboración de un “contrato natural”? Favorecer el progreso de la ciencia y los conocimientos relacionados con el medio ambiente, fomentar en los sistemas educativos una enseñanza ambiental y contribuir a la construcción de una ética del futuro podrían considerarse tareas prioritarias.
Tendencia 6: Crece el abismo digital
El desarrollo de la sociedad de la información: el surgimiento, a diferente ritmos en las diversas partes del mundo, de una sociedad de la información da lugar a grandes esperanzas en cuanto al acceso al conocimiento. Pero la humanidad tendrá que asumir un gran desafío: el que plantea la distribución desigual del acceso de los países desarrollados y los países en desarrollo e incluso dentro de los países. En realidad, el 80% de la población del planeta no tiene acceso a instalaciones básicas de telecomunicaciones y sólo el 2,4% tiene acceso a Internet. En este sentido, la cibercultura debe estar acompañada por una ciberética.
Tendencia 7: La mundialización se deshumaniza
La evolución probable de la democracia y los regímenes de gestión pública e internacional o regional: la comunidad internacional deberá afrontar cada vez con más frecuencia problemas mundiales que sólo se pueden resolver a escala mundial. Ante un mercado crecientemente mundializado ¿avanzaremos hacia formas más desarrolladas de democracia internacional? ¿Se transformará la democratización –definida como un proceso conducente a una sociedad más abierta y participativa y menos autoritaria- en un fenómeno auténticamente mundial? Tanto dentro de los Estados como en el plano internacional, el poder de la sociedad civil y de los nuevos actores no gubernamentales parece aumentar. En el siglo XXI se debe dar respuesta a una pregunta decisiva ¿cómo civilizar y humanizar la mundialización?
Tendencia 8: Mayor protagonismo de la mujer
El incremento del papel de las mujeres y las nuevas perspectivas en materia de igualdad entre los sexos (educación, participación y representación en todos los ámbitos de actividad): los progresos en materia de igualdad entre hombres y mujeres no siempre guardan relación con la riqueza de un país, ni con su nivel de desarrollo humano. Esto significa que para combatir las disparidades en este sentido no basta con depender exclusivamente del crecimiento de la renta nacional. Si bien es cierto que se han alcanzado considerables progresos en los últimos decenios, especialmente en el campo de la educación, esos avances últimamente se topan con determinadas “barreras invisibles” extremadamente resistentes, no sólo en los ámbitos de la educación y la salud pública sino también en lo que se refiere a la pobreza, el trabajo, el acceso a puestos en los que se adoptan decisiones políticas y los derechos relacionados con la propiedad, la herencia, el casamiento y el divorcio. Además la mujer sigue siendo víctima de diversas formas de persecución y opresión moral y física.
Tendencia 9: Pluralidad cultural y digital
Nuevos encuentros entre las culturas: el pluralismo, la diversidad y la creatividad culturales ante el auge del mundo de las redes, de la tecnología y de la mundialización. Las nuevas tecnologías tendrán repercusiones considerables en los libros, la palabra escrita, la información y el pluralismo lingüístico. ¿Serán estos encuentros que promueven positivos y creativos u hostiles y destructivos? ¿Favorecerán la hegemonía de una o más culturas o incluso la homogeneización cultural que algunos temen? ¿Exacerbarán las diferencias culturales y provocarán la aparición de nuevas fragmentaciones culturales? ¿Cómo restablecer un vínculo entre el espacio cada vez más abierto de la economía y el mundo a menudo excesivamente cerrado y fragmentado de las culturas? ¿no estará la “tecnologización” de la cultura presagiando la desaparición de los modos tradicionales de producción y de transmisión de la cultura? ¿Anunciará la aparición de una “sociedad programada”? ¿Cómo garantizar el acceso de todos a la cultura y a todas las culturas cuando, actualmente, más de las dos terceras partes de las redes son privadas? ¿Cuál será el impacto de las nuevas tecnologías en los libros y en la lectura? ¿Cómo evolucionará la noción del patrimonio que se ha ampliado considerablemente en los últimos decenios?
Tendencia 10: El hombre domestica al hombre
El incremento de las capacidades de la ciencia y de la técnica y los nuevos problemas éticos: la creciente influencia de la ciencia y la tecnología junto con la formación de poderosas alianzas industriales probablemente sea un importante factor en la configuración del siglo XXI. Numerosos progresos de la ciencia y la tecnología encierran la promesa de considerables avances en muchos ámbitos. Pero estos adelantos también plantean interrogantes e inquietudes éticas. La primera se refiere a las tecnologías aplicadas a los seres vivos: ¿No conducirá la capacidad de “artificializar” la naturaleza, de manipular las especies -incluso, al ser humano- al “mundo feliz “que predijo Aldous Huxley y a una situación inadmisible éticamente en la que el hombre domestique al hombre? Pero además, ¿cuáles son las repercusiones de esos adelantos en la biosfera y en el medio ambiente del planeta? Para hacer frente a estos problemas, la sociedad deberá seguir intensificando su acción en los ámbitos de la ética del futuro y la bioética.
Jérôme Bindé es Director de la Oficina de Análisis y Previsión de la UNESCO. Texto condensado del informe “Siglo XXI: tentativa de identificación de algunas grandes tendencias” presentado por la mencionada oficina al “Equipo Especial del Consejo Ejecutivo sobre la UNESCO en el siglo XXI”.
Documento completo disponible en:

HERRAMIENTAS DE PROSPECTIVA

Programas de Lipsor: MICMAC - MACTOR - SMIC
http://www.3ie.fr/lipsor/lipsor_es/index_es.htm